
Estamos en una sociedad cambiante que necesita acostumbrarse a un nuevo mundo creado en las redes sociales. En las comunidades existen derechos y deberes, también límites, pero… ¿Hasta dónde podemos llegar en la vida virtual?
Actualmente, se han destapado casos de acoso, de “bullying” y de constante persecución a través de las redes sociales a ciudadanos de nuestro país. Desde hace unos años, las redes sociales son aliadas facilitando el anonimato. La creación de perfiles engañosos, falsificados y sin información real es común dentro de los usuarios de Twitter e Instagram, entre otros. También desde aplicaciones como WhatsApp es concurrente el acoso.
Entendemos por “ciberacoso” el uso de las tecnologías de la información y la comunicación para dar soporte a una conducta deliberada, repetitiva y hostil por parte de un individuo o grupo con la intención de dañar a otro.
Encontramos diferentes tipos de medios donde desarrollar estas conductas:
- A través de mensajes de texto: Envío o recepción de mensajes de texto abusivos a través del teléfono móvil.
- Mensajes multimedia: Hacer, enviar o recibir imágenes desagradables y/o vídeos utilizando dispositivos móviles.
- Llamadas desde teléfonos: Enviar o recibir llamadas insistentes, molestas, desagradables y/o de forma maliciosa.
- E-mails: Contenido inapropiado, ataque a la víctima a través de amenazas.
- Mensajería instantánea: De forma abusiva enviar repetidamente, a través de diferentes plataformas, texto instantáneo.
- Páginas web: Mediante comentarios en las redes sociales expresando opiniones e ideas que atacan directamente al propietario del la cuenta.
Los protagonistas de estas situaciones reúnen características similares. Normalmente el agresor y la víctima tienen edades similares, acostumbran a pertenecer a entornos físicos prósperos, consiguen tener conductas duraderas con una intención concreta.
La consecuencia más destacable es la baja autoestima por parte del agresor y la víctima, que conducen a dificultades académicas o laborales, problemas de comportamiento y, en casos más extremos, conductas delictivas.
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